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Los Estudiantes de Medicina y la Educación sobre Aborto

Preguntas y Respuestas

¿Por qué debo capacitarme para proveer servicios de aborto?

Mi escuela apenas menciona el aborto en el currículo. ¿Por qué debo capacitarme en un área a la que mi programa de estudios no le dá importancia?

La mayor parte de las escuelas de medicina le dan muy poca o ninguna atención al aborto, el procedimiento quirúrgico más común entre las mujeres en los Estados Unidos. Esta falta de atención continúa durante el período de residencia. Aunque los requisitos para los residentes en obstetricia y ginecología (OB/GYN) han cambiado, la encuesta más reciente a nivel nacional indica que solamente un 12.4% de estos programas de residentes requieren capacitación para hacer abortos de primer trimestre.

Tal vez la razón primordial para que la capacitación médica para hacer abortos sea cada vez menor es que hoy día se hacen muy pocos abortos en los hospitales —lugar donde usualmente se capacita a los estudiantes de medicina y a los residentes. En 1973, más de un 50% de los abortos se hicieron en hospitales, mientras que un 46% se hicieron en clínicas. Ya para 1992, solamente un 7% de los abortos se hacía en los hospitales, mientras que un 83% se hacía en clínicas o en el consultorio médico. Esta tendencia a sacar los abortos de los hospitales ha sido provocada por el alto costo de los servicios hospitalarios, por el hecho de que la mayor parte de los estados han elimanado los fondos públicos disponibles para el aborto, y por el clima político que rodea el aborto.

En la medida en que el número de abortos ha permanecido más o menos estacionario mientras que el número de médicos e instituciones que están dispuestos a ofrecer servicios de aborto ha disminuido, se está abriendo aún más la brecha entre las mujeres que necesitan este servicio y los profesionales que pueden ofrecerlo. A menos que se invierta esta tendencia, muchas mujeres no podrán conseguir proveedores y se verán obligadas a llevar su embarazo no deseado a término, a intentar terminar el embarazo ellas mismas, o a recurrir a prácticas de aborto inseguras o clandestinas. Debido a que 1.5 millones de mujeres se hacen abortos cada año, la mayor parte de los médicos de algún modo atenderán a mujeres con embarazos no planificados.

Mi currículo no ofrece, ni requiere, capacitación para efectuar abortos, de modo que con el trabajo que tengo ya es suficiente; no tengo por qué buscar trabajo adicional. Simplemente no tengo tiempo para esto.

Debido a las enormes exigencias que tienen que enfrentar los/las estudiantes de medicina, ésta es sin duda una preocupación válida. Los/las estudiantes de medicina están en pie desde temprano en la mañana hasta altas horas de la noche, y algunos ni siquiera tienen suficiente tiempo libre para buscar información o practicar procedimientos fuera de su programa regular de estudios. Sin embargo, en muchas escuelas de medicina los estudiantes se han organizado en grupos tanto a nivel local como nacional —como, por ejemplo, Estudiantes de Medicina a Favor del Derecho a Escoger (“Medical Students for Choice”)— y están trabajando con los miembros de la facultad para tratar que se incluya el aborto en el currículo. Este esfuerzo es crítico, ya que el aborto es parte de una educación integral en salud reproductiva. Aunque como estudiante no tengas el tiempo o el interés en hacer gestiones para cambiar el currículo, tus colegas necesitan tu apoyo.

Una vez la Administración Federal de Drogas y Alimentos (FDA, por sus siglas en inglés) apruebe la RU-486, no habrá necesidad de practicar abortos quirúrgicos.

Desafortunadamente, con toda probabilidad la distribución en gran escala de la RU-486 tomará todavía varios años en los Estados Unidos. Aun así, cuando se empiece a mercadear, tenemos que tener en cuenta que la RU-486 únicamente será efectiva para terminar el embarazo en las primeras etapas del primer trimestre —dentro de la novena o décima semana. Muchas mujeres descubren que están embarazadas en las últimas etapas del primer trimestre o en su segundo trimestre. De hecho, sólo el 50% de los abortos se efectúan dentro de las primeras ocho semanas del embarazo.

La tasa de efectividad de la RU-486 utilizada con prostaglandina (para inducir la expulsión del producto de la concepción) es de 95% a 96%. No sólo esto, sino que después de utilizar la RU-486, algunas pacientes requerirán que se les practique un aborto quirúrgico. Además, en algunos casos el medicamento está contraindicado para algunas pacientes, sobre todo, la prostaglandina. Algunos de los casos en que la prostaglandina está contraindicada incluyen a pacientes que fuman mucho, o padecen de colesterol alto o alta presión, asma o diabetes. Las pacientes que no tengan problemas en utilizar la combinación RU-486/prostaglandina tendrán que visitar con más frecuencia el consultorio médico y experimentarán, básicamente, los síntomas de un aborto espontáneo, con dolores abdominales y mayor sangrado, aunque el sangrado no será mayor que el que se produce cuando se practica el aborto quirúrgico.

Por estas razones, muchas mujeres estarían inclinadas a escoger el aborto quirúrgico sobre el aborto con RU-486. En Francia, un estudio realizado con mujeres que solicitaron los servicios de aborto y cuya etapa de gestación era de menos de seis semanas reveló que el 20% escogió el aborto quirúrgico —aunque todavía estaban en una etapa temprana de su embarazo en que podían utilizar RU-486. Cuando la muestra incluyó a todas las mujeres que terminaron sus embarazos, solamente el 30% escogió el aborto médico en contraposición al aborto quirúrgico.

También se están llevando a cabo pruebas clínicas para otro tratamiento que utiliza las drogas metotrexato y misoprostol. Al igual que con la RU-486, esta técnica induce el aborto en dos etapas, debe utilizarse temprano en el primer trimestre y tiene una 3 tasa similar de fracaso. Por lo tanto, ningún método en particular es adecuado para toda mujer, y los abortos quirúrgicos seguirán siendo una parte esencial del tratamiento médico de las mujeres.

Los médicos que proveen servicios de aborto son acosados y viven atemorizados. Yo no quiero correr ese tipo de riesgo.

Debido a que el aborto suele excluirse de la práctica común de la ginecología, la mayor parte de los médicos que proveen servicios de aborto lo hacen en clínicas privadas, conviertiéndose así en blanco de los fanáticos que objetan el derecho a escoger. Sin embargo, cuando un médico hace su práctica de aborto en un hospital, el personal médico no suele estar aislado o ser objeto de ataques. Una vez pasado el período de capacitación en el hospital, puedes decidir si deseas o no prestar servicios de aborto para tus pacientes y en qué ambiente. Podrías hacer abortos en una clínica para pacientes ambulatorios de un hospital, en tu consultorio privado, o en una clínica privada. A menos que trabajes en una clínica privada, las personas que están en contra del aborto con muy poca probabilidad se percatarán de que prácticas abortos. Para algunos médicos, su compromiso con la elección reproductiva significa que están dispuestos a correr riesgos. Al igual que el aborto, ésta es una decisión muy personal.

Si te capacitas en la práctica del aborto y decides no convertirlo en una práctica regular, de todos modos tendrás el conocimiento adecuado en caso de que lo necesites y podrás ser más consciente de las necesidades de las pacientes que necesiten un referido. Por otro lado, gran parte del estigma profesional con que se marca el aborto se disiparía si, al igual que otros médicos y una buena parte de la comunidad médica, decides apoyar a áquellos que prestan servicios de aborto. Además, mientras más médicos decidan prácticar abortos, no sólo se le hará más difícil a los grupos que están en contra del aborto identificar a los médicos individuales, sino que este tipo de cuidado médico se hará más común y, por consiguiente, será más aceptado como parte del cuidado médico rutinario.

En la medida en que el costo del aborto no ha subido a la par que el costo del cuidado médico, no resulta suficientemente lucrativo.

El costo de este procedimiento permanece y con toda probabilidad permancerá bastante estable por varias razones. A muchas mujeres de bajos ingresos ya se les hace difícil pagar por este procedimiento. Además, muchos proveedores desean mantener el servicio accesible a las mujeres que lo necesitan. Finalmente, muchos médicos que prestan servicios de aborto están dispuestos a aceptar menos dinero por sus servicios porque son conscientes de la creciente disparidad entre el acceso a los servicios de aborto y la demanda por estos servicios.

En vista del bajo costo de este procedimiento, si tu meta es puramente monetaria, entonces con toda probabilidad no optes por dedicarte exclusivamente a la práctica del aborto. Sin embargo, el tener los conocimientos médicos necesarios para practicar abortos, como cualquier otra práctica, no te ata a una carrera en particular. Por el contrario, conocerás un procedimiento que podrías ofrecer o no a tus clientes.

¿Por qué debo ayudar a pacientes que están en esta situación debido a su conducta irresponsable?

En la medida en que ningún método contraceptivo (incluyendo la esterilización) es 100% efectivo, una gran cantidad de mujeres que usan contraceptivos de forma correcta y consistente siguen teniendo embarazos no planificados. Algunas, por razones médicas, se ven obligadas a utilizar métodos menos efectivos y tienen el aborto como reserva. Otras mujeres no utilizan contraceptivos de manera consistente. Sin embargo, los médicos atienden a pacientes que fuman, que comen demasiado, que rehusan tomar medicamentos y que no siguen los consejos médicos. Además, en algún punto de sus vidas, la mayor parte de la gente incurre en algún tipo de “conducta peligrosa”: manejan a alta velocidad, deciden no utilizar los cinturones de seguridad, corren bicicleta sin un casco protector y así por el estilo. Todas estas personas se han tomado algún riesgo y se les puede catalogar de “irresponsables”. ¿Por qué entonces señalar a las mujeres que optan por hacerse un aborto? ¿Acaso el incurrir en este tipo de conducta le da derecho a los doctores a negarle tratamiento médico?

Tenemos también que muchos profesionales de la salud entienden que las mujeres que se hacen abortos y las mujeres que tienen hijos caen dentro de dos grupos diferentes y que las mujeres que solicitan los servicios de aborto encajan en un perfil particular. Si los servicios de aborto se ofrecieran como cuestión de rutina, los médicos serían testigos de lo que demuestran las estadísticas: no sólo las mujeres que tienen niños con toda probabilidad se hagan un aborto en algún momento de su vida reproductiva, sino que la edad, el nivel económico, el estado civil y el trasfondo étnico de las mujeres que solicitan los servicios de aborto varían. De acuerdo con el Alan Guttmacher Institute, por lo menos la mitad de las mujeres en los Estados Unidos tendrán un aborto en algún punto de su vida reproductiva. Por lo tanto, no estamos hablando de un grupo específico de mujeres que están dispuestas a correr riesgos, que no están insteresadas en tener hijos, y que encajan en una categoría demográfica muy particular. De hecho, las mujeres que se hacen abortos son aquéllas que quedan embarazadas y que deciden que éste no es el mejor momento para llevar el embarazo a término o para criar un niño.

La práctica del aborto no debe ser una experiencia muy grata. Nunca he escuchado a ningún médico hablar positivamente de este asunto.

Hay muchas razones por las cuales los médicos practican abortos. Algunos piensan que las mujeres deben tener control sobre su vida reproductiva y están dispuestos a colaborar para que éstas tengan acceso a los servicios de aborto. Otros entienden que, como médicos de salud reproductiva, tienen la obligación de proveer todos los servicios que dicho campo de la salud cubre.

Para algunos médicos, este tipo de trabajo es más grato que otras áreas de la medicina. Concuerdan en que son muy pocos los casos en que un paciente entra a su oficina confundido y angustiado, y sale aliviado y sintiéndose mejor en términos generales. En sólo una cita, pueden efectuar un simple procedimiento y aliviar las preocupaciones de su paciente. A muchos médicos, fuera de áreas metropolitanas, se les han acercado para darle las gracias por su trabajo —trabajo que muy pocas personas están dispuestas a realizar. A través de estos encuentros, los médicos se han percatado de cuán importante es su práctica y esto les llena de gran satisfacción.

Debido al estigma social que se ha colocado sobre el aborto, generalmente los médicos no tocan el tema del aborto con otros proveedores. Sin embargo, de tener preguntas sobre este tema o sobre la opinión de otros médicos sobre este asunto, puedes comunicarte con un proveedor de abortos en tu área. A muchos médicos les encantaría conversar sobre su práctica con estudiantes interesados.

No creo en el aborto. ¿Por qué debo participar en este proceso?

No eres la única persona que piensa de este modo. Las encuestas varían, pero consistentemente reflejan que entre un 8% y un 20% de los estadounidenses entienden que el aborto debe ser ilegal en todas las circunstancias. Sin embargo, aunque creas que el aborto está mal, tus pacientes merecen la oportunidad de poder tomar una decisión a base de las circunstancias particulares de sus vidas, lo que incluye sus convicciones morales y religiosas.

Tus pacientes merecen apoyo al momento de elegir. Si decides no practicar abortos, puedes, sin embargo, ayudar a pacientes que se enfrentan a un embarazo no deseado explicándole todas las opciones y refiriéndolas a médicos que sí están dispuestos a proveer los servicios que has decidido no ofrecer. Si has observado o participado en la capacitación o en orientaciones sobre aborto, estarás en una mejor posición para brindar información y para describir el procedimiento sin juzgar a tu paciente.

Otros médicos práctican el aborto. Yo no necesito hacerlo.

El porcentaje de abortos no deseados en los Estados Unidos es mayor que en cualquier otra nación desarrollada y representa una grave falla en su política de salud pública. Cada año, más de la mitad de todos los embarazos en los Estados Unidos no son planificados y casi la mitad de éstos termina en un aborto. Cada año, los médicos y otros profesionales de la salud efectúan aproximadamente 1.5 millones de abortos.

Mientras que la cantidad de abortos ha permanecido bastante constante, la cantidad de médicos capacitados para hacer abortos y dispuestos a practicar abortos se ha ido reduciendo. Muchos de los médicos que practican abortos han sido testigo de los efectos de los abortos clandestinos e ilegales —mujeres al borde de la muerte que apenas pueden llegar hasta la puerta del hospital. Al irse retirando, la dedicación médica a todos y cada uno de los aspectos que componen el cuidado de salud para la mujer ha ido menguando. Aunque los requisitos para los residentes en obstetricia y ginecología (OB/GYN) están cambiando, la educación médica en torno al aborto sigue siendo limitada. A las mujeres, particularmente aquellas que viven fuera de áreas metropolitanas, se les hace cada vez más difícil encontrar clínicas y médicos que puedan proveer servicios de aborto. El hecho de que más médicos no puedan o no estén dispuestos a practicar abortos, podría obligar a las mujeres a retornar a los métodos que se utilizaban antes de que el aborto se legalizara, lo cual pondría sus vidas en peligro.

Las mujeres, sus amistades y sus parejas dependen de los médicos. La mayor parte de las mujeres no piensan en el aborto hasta el momento en que tienen que enfrentarse a un embarazo no planificado. Si decides no practicar abortos, por favor apoya a tus colegas que sí lo hacen. Del mismo modo que las mujeres que deciden terminar un embarazo necesitan de tu tolerancia y apoyo, así mismo lo necesitan los médicos que cuidan de ellas.

Información del Recuadro:

Fondo Educativo Clara Bell Duvall
Clara Bell Duvall murió en 1929, a la edad de 34 años, de complicaciones relacionadas con un aborto que ella misma se indujo; dejó atrás a cinco niños y a su desconsolado esposo. El Fondo Educativo Clara Bell Duvall se creó en 1979 para proveer información imparcial y objetiva sobre salud reproductiva y para asegurar que ninguna mujer tenga que confrontar las consecuencias trágicas de servicios reproductivos ilegales o inadecuados. El Fondo Duvall es una organización educativa sin fines de lucro que se mantiene con contribuciones individuales, subsidios de fundaciones privadas y de actividades especiales.

Fuentes

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Henshaw, S.K. 1991. The Accessibility of Abortion Services in the United States. Family Planning Perspectives, 23(246).

Henshaw, S.K. & J. Van Vort. 1990. Abortion Services in the United States, 1987 and 1988. Family Planning Perspectives, 22(3). ----. 1994. Abortion Services in the United States, 1991 and 1992. Family Planning Perspectives, 26(3).

Koontz, S., & S.R. Conly. 1993. RU-486: A Non-Surgical Method of Abortion. Population Action International.

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Who Will Provide Abortions? Ensuring the Availability of Qualified Practitioners. 1991. National Abortion Federation.

La investigación y la producción de este folleto se hizo con el apoyo individual de donativos y subsidios de: Claneil Foundation, Allen Hilles Fund, Samuel S. Fels Fund, Education Foundation of America, Kohn Foundation, Laurel Foundation, Philadelphia Foundation, Valentine Foundation y Womens Way. Melissa Segal, interna de verano del Fondo Duvall, desarrolló este folleto.


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PUBLICADO EN 1996 POR EL CLARA BELL DUVALL EDUCATION FUND

 


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